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Los Ciberestados “privados”

ciberestados

Si algo se ha podido aprender del ataque de Ransomware Wannacry, es que los Estados han corrido a defenderse en colaboración con las empresas privadas.

¿Qué está ocurriendo?

Ante la falta de soberanía en el Ciberespacio, los Estados actúan sin poder eficaz y necesitan de la colaboración de entidades privadas para paliar y corregir las consecuencias de un ciberataque. De ahí la necesidad de contratar a empresas privadas determinados servicios como hacking, antivirus o investigaciones electrónicas.

¿Por qué sucede esto?

Internet no es un lugar público y las reglas hasta ahora conocidas ya aplicadas en el mundo físico no son válidas ni funcionan en un nuevo entorno virtual.

Este nuevo cibermundo funciona con nuevas reglas y normas: las cibernormas o condiciones generales son un claro ejemplo.

¿Quién crea estas cibernormas? O dicho de otra forma ¿quién se constituye en fuente de derecho en Internet?

Las nuevas fuentes del derecho de internet, no son el poder legislativo o la jurisprudencia, las fuentes son las cibernormas elaboradas por los grandes sitios virtuales como Microsoft, Facebook o Google.

Aquí se puede ver un ejemplo: http://www.elmundo.es/tecnologia/2017/05/22/59227b31ca474114428b45f8.html

¿Puede suponer un problema?

Las ciberempresas son, en un gran porcentaje de casos, parte de los problemas que se dan en internet. Si ellas mismas son las que dictan las reglas, es muy posible que se aprovechen de la situación y se ubiquen en una situación ventajosa frente a los internautas.

Y el dilema que plantea este nuevo paradigma a los internautas, ¿es ético que sean fuente del derecho las propias organizaciones privadas que son parte del conflicto?

A mi no me lo parece. La solución pasa por cambiar la perspectiva y entender de otra forma este nuevo cibermundo. Ante un ciberproblema, una cibersolución. Debe resolverse en la propia internet, los ciberproblemas con cibernormas y cibertribunales que estén en el propio código o protocolo de internet. Así se ha resuelto, por ejemplo, los conflictos de dominios (los .com o .es).

El nacimiento de esta ciberjusticia y esta ciberética conllevará la creación de un nuevo Código. Y para alcanzar esta seguridad jurídica habrá que pasar por la creación del propio código incorporado al resto de protocolos de comunicaciones fundamentales de internet conocidos como TCP/IP

Un ejemplo lo veremos en la programación del código que gobierne y dirija un automóvil autónomo. Ante un dilema ético de una decisión ante un posible accidente, con diversas consecuencias, el automóvil deberá tomar decisiones sin intervención humana. Esas decisiones las tomará en base a la programación de código desarrollados por seres humanos y mejorado por la conocida inteligencia artificial.

De ahí que, a mi entender, los ciberabogados deban formar parte fundamental en la creación de Ciberderecho y cibernormas en la ordenación del Ciberespacio.

Y es más, deberán constituirse como una actor principal en la creación de los código de programación en, por ejemplo, el Internet de las Cosas o en los Smart Contracts.

Cabe recordar que la ciencia de la física busca la realidad de las cosas y el Derecho, la verdad de las cosas. Y para alcanzar tan loable objetivo, las matemáticas y la ética son el mejor conocimiento para crear un Ciberderecho que ordene la vida pacífica de Internet y otorgue la necesaria seguridad jurídica.

Hagamos un llamamiento para que empresas virtuales, internautas y gobiernos se pongan de acuerdo en crear este Código que rija la vida pacífica en internet.

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Author: Álvaro Écija

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